01 diciembre 2008

Una espina en la moral

Retomo mis escritos por aquestos lares en una etapa de mi vida de intersticio, sin demasiado en la cabeza, con tiempo libre y cada vez más ganas... Como siempre por culpa ajena, hoy me gustaría hablar de un tema del que se ha escrito y se escribirá mucho, que ha pesado y pesará en muchas conciencias.

Antes de entrar en cuestión contextualizaré un poco sobre mi persona y entonces entenderán la conmoción que hay en el asunto. Me refiero al aborto; uno de esos temas que todos llevamos en nuestra libreta ideológica y del que se está a favor o en contra en consecuencia. Si estás a favor de la eutanasia y las células madre, y en contra de la pena de muerte... en el paquete va ser favorable al aborto y viceversa. Salvemos honrosas excepciones y quedémonos con la copla para ilustrar lo que comento. Espero así me entiendan. Pues bien, como persona progresista que me considero (y esto va con un poco de guasa) a mi me corresponde mirar por los derechos civiles, la libertades sociales y todo eso, y en general es algo,más que instintivo en mi, visceral... Pero cuando me crearon a mi, las instrucciones del perfecto rojillo venían sin el capítulo 36 : "aborto como derecho básico" y tengo ese apartado en blanco. Y en esas ando, con una fuerte indefinición sobre el tema.

Fuera de milongas les puedo comentar mis reparos y consideraciones acerca del tema para que entiendan mi posición. Para empezar, como humanista que me considero (tontadas de uno, mira) he aprendido dos o tres cosas de la filosofía, y una de ellas gracias a Aristóteles. El filósofo macedónio defendía el principio de potencialidad, esto es... Un objeto tiene una potencia, aquello que puede llegar a ser, por lo que un objeto era lo que era más lo que podía llegar a ser. (Ya se me ve por donde voy, ¿verdad). El ejemplo con el que lo aprendí no puede ser más pertinente; una semilla, no es solo una semilla, si no que es, en potencia, un árbol. No hace falta explicarles pues el resto, supongo.

Bueno, una vez ejemplificado de este modo, diré que poco más tiene que ver con la filosofía mi punto de vista, por otro lado, ya encaminado antes de saber nada de potencias y semillas. Pero bien es cierto que es en esencia lo que decía el pensador; un feto en el vientre de su madre es de por si una persona en potencia. Eso quiere decir que un feto ya es una persona que algún día podría ser tan real como nuestro mejor amigo... Imaginaros que hace años los padres de vuestro mejor amigo hubieran decidido no tenerlo (permitanme este pequeño chantaje). Esa es la idea: Desde el momento que el proceso se inicia, es una sucesión de pasos que lleva de manera prácticamente segura a un resultado: una persona humana.

Hoy día tener potencialida de persona no es motivo suficiente para tener los derechos de una persona, y se entiende que se pueda poner fin a un embarazo por que el derecho a la vida que sustenta una persona no se le aplica al inquilino. Digo esto como una observación, no como un reproche, ya que tampoco es blanco o negro, como ahora comentaré.
Lo que viene a continuación desarrollando este pensamiento es delimitar su alcance. Bien, un feto es una persona en potencia... Pero, ¿desde cuando? Es decir... ¿Cuando un feto deja de ser un conjunto de células para convertirse en un "ser vivo"? Si me preguntan a mí diré en primer lugar que ni idea, pero quizás, si estamos en confianza, puntualizaría que ni tanto como dice la iglesia (a estas alturas no apetece demasiado la marcha atrás) ni, quizás, tanto como hasta hoy dice la ley. Bueno, vale, tampoco creo un crimen interrumpir un embarazo antes de la fecundación, ni en los primeros estadios de divisón celular... Valla... más asesinato sería quitarse un grano, pero esto último ya no sabría argumentarlo. ¿Quizás parezca un crimen peor si el feto ya muestra forma humana? ¿O quizás el momento de los primeros procesos mentales sería más científicamente correcto? Una cosa tenemos clara... El momento del alumbramiento es el plazo último, pero bueno, a partir de esos momentos los derechos fundamentales ya dan cobertura al bebé-feto, de modo que ya no debemos temer por su vida. (Poniendos sarcásticos).

Un amigo un poco más enterado que yo me dijo en una ocasión que el momento establecido por ley (y a esto me refería al decir que no era ni blanco ni negro) era el punto más del embarazo en el que un feto haya sobrevivido tras el alumbramiento jamás. Entre 12 y 14 semanas. Es una linea trazada por una mentalidad burocrática, y que cumple de manera poco satisfactoria su cometido. Por que estoy de acuerdo en que, por unas o por otras, una línea hay que trazar... pero no con una escusa tan pobre y ajena, por favor. Aunque en fin, como bien se ve, cunde en mi la confusión en este tema.

La visión positiva a todo esto se merece reconocimiento; la libertad que otorga la posibilidad de interrumpir un embarazo es una gran ventaja en un mundo en el que está bastante delimitado por tus posibilidades cómo, cuando y cuantos hijos has de tener, y de no ser así supondría una alteración drástica de la forma de vida de las personas; bien por que se es demasiado joven o por que no se dispone de las condiciones necesarias para dar buen mantenimiento a un bebé. En cualquier caso, y siempre que no se usara de forma irresponsable, las ventajas son tales que hace plantearse muy enserio hasta que punto es cierto lo anterior, y sobretodo... hasta que momento del embarazo.

Lo último que he escuchado por ahí es la necesidad de instaurar en España un sistema nuevo basado en plazos y que en función de las condiciones dadas permita ensanchar el límite más o menos... Pero sospecho que ninguno de estos condicionantes vallan a ser médicamente relevantes, sino más bien socialmente engorrosos... Y la alternativa actual tampoco se merece mayores alabanzas; que los motivos que se pueden alegar para obtener permiso incluyen algunas premisas un tanto frívolas (y con este adjetivo ya me mojo más de lo que desearía).

Ya sé lo que parece todo esto... Confusión ante cierto resquemor producido por una idea que no encaja bien en la ranura que debiera según el croquis... Es decir... Que soy como soy y pienso lo que pienso, pero no todo como todo el mundo pueda imaginar. No obstante, presiento que si en mi vida personal (y deje de leer aquí si lo desea) me viese obligado a tomar una decisión, tras un mar de dudas (las mismas que acabo de contar) terminaría por vencerme el pragmatismo y apechugaría con el remordimiento, si no de por vida, muchos años y, aunque no crea en esta cosas pediría a un amigo que encendiera una vela los domingos en misa.

...

14 abril 2008

Los Valores de la II República


14 de Abril de 2008, hace 77 años que se proclamó la II República y como día señalado para cualquier progresista convencido, hoy toca sacar el tema del cajón y sacudirlo un poco. Haciendo caso de los comentarios que me han hecho hoy a lo largo del día voy a hacer lo que muchos consideran propio de mi (y que curiosamente nunca he hecho) que es conmemorar ese día con un escrito.

A estas alturas del día ya ando cansado de leer artículos en periódicos y entradas en blog en los que se rememora el advenimiento de la República, y paradojicamente cada uno emplea como emblema de lo que le interesa: imagen idílica de democracia, una revolución pacifica, un despertar de la conciencia del pueblo, y demás visiones que por general, suelen ser contrapuestas con frecuencia, lo que me ha llevado a pensar que estamos lejos de comprender con un vistazo tan superficial el verdadero significado de una república idealizada que se ha convertido en la referencia de aquellos descontentos que piensan que cualquier tiempo pasado fue mejor... (Opinión que por cierto tampoco comparto.)

Y aunque idealizada por unos, no se salva de los cínicos amargados que remarcan algo obvio. Que fracasó. Podemos intentar ocultar con retorica este hecho, pero es innegable. Fue uno de los fiascos más grandes de la historia de España, que desembocó en una Guerra civil fratricida cuyas heridas han dejado cicatrices que podemos papal aún hoy en día. Y no me hablen de victorias morales, ni de quien fue la culpa por que el hecho es que admite pocos paliativos.

Pero no es eso de lo que me gustaría hablar (y es que veréis que no soy un republicano ortodoxo) sino de lo único que podemos aprender de se periodo; los Valores, o si lo preferís, el objetivo que se perseguía y los medios que se emplearon. Si algo aprendí del ciclo de conferencias de la que toma nombre esta entrada, que se celebró en Teruel con motivo del 75 aniversario de su proclamación, es que la República, más que un nuevo sistema político (un reglas de juego) eran un proyecto político con objetivos de corto y largo alcance. Por poner un ejemplo, durante los tres primeros años se crearon 10.000 escuelas en todas España con el objetivo de reducir el endémico analfabetismo (a lo que podemos añadir aumentos a docentes, institutos obreros, etc.) Se trataba de empezar a construir un país de mayor igualada, empezando con algo tan democrático con la educación gratuita hasta en el último rincón del país.

Hay más ejemplos; intentos de reforma agraria, sufragio femenino, autonomía, etc., pero la cuestión a la que me refiero es que hay hechos que trascienden en buena medida a la ideología y que podríamos bajo cualquier punto de vista apreciarlos como democráticamente deseables, ahondado
de forma paralela en los dos principios fundamentales del individuo : igualdad y libertad, que hoy en día estos parezcan irrevocablemente confrontados.

Eran otros tiempos, si, pero también emplearon valores nuevos, lo que, quizás, deberíamos buscar nosotros también. Es una época de ideología devaluada y de ideas mediatizadas, la república es un ejemplo de iniciativa y esperanza, de movilización popular y sobre todo de manifestación libre en busca de una España aún (y todavía hoy) sin forma definitiva.

12 abril 2008

La Masa

Este es un concepto vago y esquivo que engloba toda concepción del hombre como colectivo cuando este se ve sujeto a un actitud poco racional y con nula autonomía. Poco sabría decir yo de este fenómenos más que es algo que he temido desde que tengo el uso de razón. No me refiero al ímpetu adolescente de diferenciación o al ansia de superación al común de los mortales; sino al esfuerzo ciego de no querer caer en la inmovilidad que supone integrarse dócilmente en este ente un tanto indefinible, y que es bastante peor que ser vulgar a los 16 o un mediocre en tu carrera.

Sobran los ejemplos de personas que se dejan caer en una rítmica monotonía de trabajo, tele y cama, de gente que renuncia a sus inquietudes y a sus ideas propias bien por que no las tiene simplemente, bien por que estás le son proporcionadas por los medios. Efectivamente, el hombre de la masa medio está carente de personalidad y se ve aquejado de una falta absoluta de capacidad para reaccionar contra cualquier cosa que le afecte en su conciencia. Ahí tenemos la imagen del hombre impasible al televisor, aborregado, insensible a la desgracia, pero inmóvil y apático frente a la caja tonta.

No voy a perderme en interminables digresiones sobre cómo se es o no se es parte de la masa, por que sinceramente, no lo sé. De ahí surge en parte mi temor. ¿Como se lucha contra algo que no se ve? No obstante, y ante la estupidez que supone aquejarse de algo a lo que no se le ve solución, pasaré a referir que si esto es así, si existe una gris y fría masa que atrapa a buena parte de la sociedad no es por culpa de manos negra, multinacionales o partidos políticos (aunque sean sumamente convenientes para estos últimos, claro) sino por la absoluta y decepcionante falta de ganas de vivir. Esto se expresa a través de falta de iniciativa, esfuerzo por si mismo y una fuerte tendencia al inmovilismo.

Si de esto algo te suena, supongo que ya he hecho suficiente (por lo de la mosca detrás de la oreja, y eso, digo). Solo me queda decir, que, por favor, si te queda algo de personalidad, úsala, expresate como sea, y no te adaptes a los formalmente conveniente, sino a lo que verdaderamente desees.

Más en Los trastos de la Memoria

19 septiembre 2007

Sobre el Patriotismo

A mi que me lo expliquen, por que yo no me aclaro. Si, he de decir, a riesgo de que algún escorado me llame rompespañas, que es un sentimiento que me ha sido extraño toda mi vida. Quizás por lo ajeno que me es el concepto, no lo sé. Siempre he considerado que el querer más a mi país no es más relevante que el que un francés o un inglés ame al suyo, y tampoco he considerado que tengo más motivos para apreciarlo que los que puedan tener esos mismo individuos hacia su nación. Lo siento, pero no acabo de creerme que España ha sido o es un país tan grandioso y admirable que se merece de nuestro amor incondicional por encima del resto de naciones.

Eso reducía mi racionamiento a lo siguiente: Si no se le quiere por ser mejor, solo se quiere al país propio por ser eso mismo, el tuyo. Lo cual me daba la mala imagen de que tan admirable sentimiento estaba exento en su base de cualquier motivación cualitativa. Simplemente una especie de atracción instintiva que te lleva a proteger de manera compulsiva e irracional unos colores solo por que el destino te los ha impuesto; puede que como Blasón, puede que como San Benito. ¿Y entonces, que sentido tiene enorgullecerse de un sentimiento irracional y prácticamente involuntario? ¿Que argumento debería hacerme a mi admirar Toledo o Granada por encima de ciudades que perfectamente pueden ser más esplendidas como París o Venecia?

Desde luego queda claro que no he crecido amando mi bandera, y el patriotismo no me ha movido, viendo además lo maltratado que está hoy día y lo poco honradamente que se emplea. Mucho tiempo quedé yo con esta idea sin apreciar matices nuevos al asunto, pero convencido de que un motivo habría para tal acontecimiento. Y no fue hasta mucho tiempo después que pude escuchar de labios de un conocido una frase que me abrió un nuevo camino para reflexionar sobre tan misterioso concepto: "El Patriotismo es en esencia amor admirativo y anhelo apasionado de superación". Esto me hizo llegar a una nueva reflexión.

¿Puede ser, quizás, que más que una irrefrenable intuición se tratase de un férreo propósito de enmienda o voluntad de desarrollo? Quizás es más que un romántico sentimiento de antaño, después de todo, una esperanza constructiva... Encuentro aquí coherente el asunto. Por una vez puedo saciar mi compulsiva busqueda de la lógica y la razón. Pero si comienzo a mirarlo así, hasta yo, poco dado a identificarme con nada, podría estar de acuerdo. ¿Por que esto debería resultar tan extraño?

Sé por que. Por el mismo motivo que tradicionalmente la Izquierda teme decir "España" o "Patria" y emplea insulsos términos neutros como "Estado" o "Nación". Y ese motivo es la oscura sobra que pende sobre la idea del patriotismo y de España como concepto abstracto, sombra que los persigue desde décadas, y que fue ampliamente consolidada en la guerra civil. La Derecha, contra más derecha, tanto más se cumple, fue y es quien siempre ha ostentado el dudoso honor de erigirse defensora de patria en contra de rojos criminales y de nacionalistas sediciosos... La extrema derecha del aguilucho y el saludo romano, tan orgullosa de su rojo y su amarillo, ha impreso hoy sobre España su marca de Copyrigth que veda su uso a cualquier otro partido por miedo a mancharse. Miedo a aparecer como un fascista solo por querer defender tu país. Que me lo aclare alguien si esto no es así, pero... ¿no es un poco cobardía? ¿No es un sinsentido?

Si, lo es, pero afortunadamente hoy y cada vez más comienzan a alzarse voces desde la izquierda reivindicando España como suya, una España que sea roja y amarilla, o directamente tricolor, es una misma, con unos mismos problemas, que no admiten flaquezas en su lucha. Hay quienes juegan al corro de la patata con España mientras piensan ya en sacar su porción del pastel, bien gracias a pactos electorales contranatura, bien por el terrorismo más vivo de lo que se cree. Pero la cosa está clara... Si no se cierran filas en pos de un bien mayor, dejando rencillas a un lado... España lo sufre; mientras unos usan el nacionalismo como herramienta para llegar al poder, y los otros lo emplean como arma arrojadiza, nada se soluciona, y los que llaman la atención sobre esta lasituación, hasta ahora, eran ninguneados.

25 junio 2007

Antes se vivía mejor

Antes se vivía mejor. O por lo menos era más cómodo en algunos aspectos. Entiéndase esto correctamente. Todo tiempo sufre de sus dolencias propias, mejores o peores, pero oye. Si no nos quejamos ¿Que no queda?
Pues bien. Antes las cosas estaban más claras. Lo cierto era cierto y esa verdad era cierta. Punto final, lo había sido desde siempre y lo seguiría siendo hasta después del juicio. ¿O quizás no? ¿Quien le iba a decir a San Agustín en que quedó su Iluminación? Incluso en la época de las luces el hombre se abrazó a las nuevas verdades (estás, decían, si que si) que la razón nos mostraba. Antes era Dios quien nos enseñaba la verdad, luego fue la razón de la mano de la ciencia, y ni uno ni otro se equivocaba. Hasta ahora.

De repente resulta que depende desde que ojos mires la realidad existe un verdad u otra. Ni tan siquiera hay unanimidad a la hora de acordar si existe una verdad o no. Existen los paradigmas y su visión de la verdad. Esto ya plantea problemas, por que... ¿como sabemos quien está en lo correcto? No encontramos caminando sobre brasas calientes si abrazamos una convicción doctrinal, y más aún si queremos mantenernos al margen, pues huir del paradigma es más complicado incluso que osar alcanzar la verdad. Y eso sin contar con los dedos acusadores ansiosos por culparte de relativismo...

Si existen varias opciones, y es imposible determinar la verdadera, puedes verte en la tentación de concluir que "todo es relativo". Cada uno cree que tiene razón y sus argumentos son aparentemente igual de convincentes. Pero huimos de ese juego de paradigmas prefabricados por que implican inclinaciones sociopolíticas, e intentamos aislarnos de ellos. Eso no produce un vacio molesto, en el cual no podemos afirmar nada en absoluto por que caería en partidismo o podría ser leído bajo diferentes interpretaciones. Se nos hace imposible encontrar la verdad. Entonces... ¿Como podemos avanzar en esta vida? Desde luego podemos dejarnos arrastrar por un paradigma, pero corremos el riesgo de perseguir una verdad falsa (salvando la contradicción), o podemos afirmar que no existe la verdad absoluta y que todo depende de como lo mires, pero... ¡Ya la tenemos montada! ¿Bajo que criterio afirmas esto último? Por que si no existe la verdad tampoco podemos afirmar nada, como por ejemplo que no existe la verdad. Entonces ¿existe la verdad ya que es imposible explicar como no puedo existir? Y si existe... ¿Como podemos saber cual es la verdadera? ¿Merece la pena arriesgarse y aportar por el caballo que creemos ganador?

¿Veis el problema? El embrollo es de tal dimensión que hasta los preámbulos de la búsqueda de la verdad se hacen infinitamente complicados, por que tras todo esto ni tan siquiera hemos empezado. Me reafirmo en mi aseveración. Antes se vivía mejor. Que fácil debía ser hablar sobre la verdad incuestionable en la Edad Media. ¿Quien iba a poner nada en duda? Era Dios quien firmaba los diez mandamientos...


09 junio 2007

Y tú... ¿Que haces con tu vida?

En una época en la que la humanidad ha recorrido toda su historia postrándose y doblando la espalda hasta partirse los huesos trabajando para alimentarse, por fin conseguimos liberarnos y vivir sin esa sombra. El progreso técnico, la tecnología, las leyes laborales han iniciado un proceso constante destinado a permitir al hombre alcanzar su felicidad fuera de un trabajo alienante. Pero, hay algo que no encaja en todo esto. Algo que se me hace incomprensible. ¿Como puede seguir habiendo gente que pierda su vida esforzándose sin recibir ninguna satisfacción a cambio?

A lo largo de la historia el hombre se ha visto explotado y obligado a trabajar tanto como su tiempo le permitía. El hambre, Dios, el señor feudal, el empresario explotador, etc. Todos han causado el doblegamiento de la voluntad de las personas, impidiéndoles disponer de tiempo más que para trabajar, comer y dormir. Y aveces casi ni eso. Pero todas estas eran fuerzas externas que el siglo XX ha procurado espolsar de la historia, pero nosotros, no contentos con eso, nos creamos nuestro propio motivo interno para no vivir; la abnegación.El trabajo esforzado y el labrarse un porvenir son bonitos ideales nuestra era. Pero, todo esto ¿para que? Si a la hora de la verdad no sabemos disfrutar la vida. Nos quedamos viendo la tele en nuestro sillón o nos emborrachamos los fines de semana... Si, bien. ¿Y que? Te diviertes, vale, pero ¿por que haces lo mismo que hacen todos para divertirse? La gente no se percata de que se apoltrona en sus propias vidas. No despierta su interés particular ni investiga como es él fuera de las convenciones de su entorno.

Ni trabajamos para vivir ni vivimos para trabajar, nuestro objetivo debería ser trabajar para poder disfrutar la vida plenamente, sin olvidar que el trabajo tan solo es un medio, y no un fin en si mismo. Nunca debemos perder de vista que el trabajo es aquello que nos permite disponer del resto de nuestra vida, y nada más. Y con ello no quiero decir que no haya que disfrutarlo, tanto mejor si es así, sino que hay que rimper los railes de esa mentalidad que se nos inculcan, y por la cual el comienzo de nuestra existencia es un progreso lineal hacía un futuro puesto de trabajo. Se nos enseña a trabajar y esforzarnos, pero ¿quien no enseña a disfrutar, divertirnos y estar en paz con nosotros mismos?

Nadie. Esa sería la respuesta, aunque no el ideal. Reconozcamos que no todos sabe divertirse. "¿Y entonces?" ¡Pues leche!, como todo, hay que buscase la vida. Hay que salir al mundo y descubrir qué hay que haga que merezca la pena y dejar de ser sonámbulos transeuntes que recorren el mismo trayecto de ida y vuelta a nuestro trabajo.

07 marzo 2007

Comenzamos...


Hola a todos;

Me llamo Héctor y vivo en la ciudad de Valencia, donde estudio, a pesar de proceder de Teruel, pequeña y preciosa ciudad a la que viajo todas la semanas. En el momento de comenzar este blog faltan apenas unos días para mi 19º cumpleaños. Estudio Historia y tengo aficiones tales como la Música (la guitarra), la lectura, el rol y la fantasía en general...

Escribo este blog con la esperanza de que se convierta en la alternativa literal y práctica de mi otro Blog de Windows Live Space; La amargura del silencio. Así espero poder separar mi actividad más distendida de mi otro espacio, de las inquietudes que espero reflejar aquí.

Desde luego poca esperanzas albergo ya de ser leído tras dos años de escribir en diversos medio con un nivel de atención decepcionante, por eso diré, aunque me tilden de hipócrita, que escribo para mi mismo. No escribo para maravillarme a mi mismo del talento que tengo (aunque fuera ese el caso, que no lo es), sino más bien como medio para clarificar mis ideas y mis opiniones, y si tengo suerte, de aprender de las discusiones que puedan surgir.

Un saludo.