Retomo mis escritos por aquestos lares en una etapa de mi vida de intersticio, sin demasiado en la cabeza, con tiempo libre y cada vez más ganas... Como siempre por culpa ajena, hoy me gustaría hablar de un tema del que se ha escrito y se escribirá mucho, que ha pesado y pesará en muchas conciencias.Antes de entrar en cuestión contextualizaré un poco sobre mi persona y entonces entenderán la conmoción que hay en el asunto. Me refiero al aborto; uno de esos temas que todos llevamos en nuestra libreta ideológica y del que se está a favor o en contra en consecuencia. Si estás a favor de la eutanasia y las células madre, y en contra de la pena de muerte... en el paquete va ser favorable al aborto y viceversa. Salvemos honrosas excepciones y quedémonos con la copla para ilustrar lo que comento. Espero así me entiendan. Pues bien, como persona progresista que me considero (y esto va con un poco de guasa) a mi me corresponde mirar por los derechos civiles, la libertades sociales y todo eso, y en general es algo,más que instintivo en mi, visceral... Pero cuando me crearon a mi, las instrucciones del perfecto rojillo venían sin el capítulo 36 : "aborto como derecho básico" y tengo ese apartado en blanco. Y en esas ando, con una fuerte indefinición sobre el tema.
Fuera de milongas les puedo comentar mis reparos y consideraciones acerca del tema para que entiendan mi posición. Para empezar, como humanista que me considero (tontadas de uno, mira) he aprendido dos o tres cosas de la filosofía, y una de ellas gracias a Aristóteles. El filósofo macedónio defendía el principio de potencialidad, esto es... Un objeto tiene una potencia, aquello que puede llegar a ser, por lo que un objeto era lo que era más lo que podía llegar a ser. (Ya se me ve por donde voy, ¿verdad). El ejemplo con el que lo aprendí no puede ser más pertinente; una semilla, no es solo una semilla, si no que es, en potencia, un árbol. No hace falta explicarles pues el resto, supongo.
Bueno, una vez ejemplificado de este modo, diré que poco más tiene que ver con la filosofía mi punto de vista, por otro lado, ya encaminado antes de saber nada de potencias y semillas. Pero bien es cierto que es en esencia lo que decía el pensador; un feto en el vientre de su madre es de por si una persona en potencia. Eso quiere decir que un feto ya es una persona que algún día podría ser tan real como nuestro mejor amigo... Imaginaros que hace años los padres de vuestro mejor amigo hubieran decidido no tenerlo (permitanme este pequeño chantaje). Esa es la idea: Desde el momento que el proceso se inicia, es una sucesión de pasos que lleva de manera prácticamente segura a un resultado: una persona humana.
Hoy día tener potencialida de persona no es motivo suficiente para tener los derechos de una persona, y se entiende que se pueda poner fin a un embarazo por que el derecho a la vida que sustenta una persona no se le aplica al inquilino. Digo esto como una observación, no como un reproche, ya que tampoco es blanco o negro, como ahora comentaré.
Lo que viene a continuación desarrollando este pensamiento es delimitar su alcance. Bien, un feto es una persona en potencia... Pero, ¿desde cuando? Es decir... ¿Cuando un feto deja de ser un conjunto de células para convertirse en un "ser vivo"? Si me preguntan a mí diré en primer lugar que ni idea, pero quizás, si estamos en confianza, puntualizaría que ni tanto como dice la iglesia (a estas alturas no apetece demasiado la marcha atrás) ni, quizás, tanto como hasta hoy dice la ley. Bueno, vale, tampoco creo un crimen interrumpir un embarazo antes de la fecundación, ni en los primeros estadios de divisón celular... Valla... más asesinato sería quitarse un grano, pero esto último ya no sabría argumentarlo. ¿Quizás parezca un crimen peor si el feto ya muestra forma humana? ¿O quizás el momento de los primeros procesos mentales sería más científicamente correcto? Una cosa tenemos clara... El momento del alumbramiento es el plazo último, pero bueno, a partir de esos momentos los derechos fundamentales ya dan cobertura al bebé-feto, de modo que ya no debemos temer por su vida. (Poniendos sarcásticos).
Un amigo un poco más enterado que yo me dijo en una ocasión que el momento establecido por ley (y a esto me refería al decir que no era ni blanco ni negro) era el punto más del embarazo en el que un feto haya sobrevivido tras el alumbramiento jamás. Entre 12 y 14 semanas. Es una linea trazada por una mentalidad burocrática, y que cumple de manera poco satisfactoria su cometido. Por que estoy de acuerdo en que, por unas o por otras, una línea hay que trazar... pero no con una escusa tan pobre y ajena, por favor. Aunque en fin, como bien se ve, cunde en mi la confusión en este tema.
La visión positiva a todo esto se merece reconocimiento; la libertad que otorga la posibilidad de interrumpir un embarazo es una gran ventaja en un mundo en el que está bastante delimitado por tus posibilidades cómo, cuando y cuantos hijos has de tener, y de no ser así supondría una alteración drástica de la forma de vida de las personas; bien por que se es demasiado joven o por que no se dispone de las condiciones necesarias para dar buen mantenimiento a un bebé. En cualquier caso, y siempre que no se usara de forma irresponsable, las ventajas son tales que hace plantearse muy enserio hasta que punto es cierto lo anterior, y sobretodo... hasta que momento del embarazo.
Lo último que he escuchado por ahí es la necesidad de instaurar en España un sistema nuevo basado en plazos y que en función de las condiciones dadas permita ensanchar el límite más o menos... Pero sospecho que ninguno de estos condicionantes vallan a ser médicamente relevantes, sino más bien socialmente engorrosos... Y la alternativa actual tampoco se merece mayores alabanzas; que los motivos que se pueden alegar para obtener permiso incluyen algunas premisas un tanto frívolas (y con este adjetivo ya me mojo más de lo que desearía).
Ya sé lo que parece todo esto... Confusión ante cierto resquemor producido por una idea que no encaja bien en la ranura que debiera según el croquis... Es decir... Que soy como soy y pienso lo que pienso, pero no todo como todo el mundo pueda imaginar. No obstante, presiento que si en mi vida personal (y deje de leer aquí si lo desea) me viese obligado a tomar una decisión, tras un mar de dudas (las mismas que acabo de contar) terminaría por vencerme el pragmatismo y apechugaría con el remordimiento, si no de por vida, muchos años y, aunque no crea en esta cosas pediría a un amigo que encendiera una vela los domingos en misa.
- El número de abortos se duplica en España en menos de una década El Mundo (02/12/08)
- Los abortos aumentaron un 10% en 2007 El País (02/12/08)













